Cuando encuentras el jersey perfecto, ese que llevas buscando tantísimos años, concretamente tantos como años hace que le viste uno igual a Rory Gilmore, hay que comprarlo, aunque eso suponga tener que volver a casa a coger más dinero para poder cenar y salir luego de fiesta.
Cuando encuentras el jersey perfecto, ese que sabes que te vas a poner con todo, pero sobre todo con zapatillas en esos días en que no hay que ir a trabajar y puedes vestirte como te da la gana, hay que comprarlo, porque sabes que con él vas a ser un poquito más feliz.
Cuando encuentras el jersey perfecto, ese que tienes clarísimo que tus hermanas van a robar tomar prestado siempre que puedan, hay que comprarlo precisamente por eso: porque en el fondo te encanta compartir la ropa con ellas y aunque te fastidie has de reconocer que por el momento eres la única con dinero para comprar ropa.
Cuando encuentras el jersey perfecto, ese de punto y con ochos bien hechos, hay que comprarlo porque casualidades así solo ocurren una vez cada muchos años.