La rosa era la flor preferida del maestro Christian Dior y así lo demostró a lo largo de su vida y su obra. Desde que sus padres se trasladaron a
Villa Les Rhumbs (Normandía), y hasta que murió, esta flor fue una gran influencia para el diseñador francés.
Como homenaje, la
maison Dior ha sacado al mercado varias
colecciones de joyas inspiradas en las rosas:
Bois de Rose, Rose Dior Pré Catelan y Rose Dior Bagatelle.
"Sólo me queda callar (…) Dentro de poco me reuniré con mi principio, y ya no creo que éste sea el Dios de la gloria del que me hablaron los abades de mi orden, ni el de júbilo, como creían los franciscanos de aquella época, y quizá ni siquiera sea el Dios de piedad (…)".
"Me internaré deprisa en ese desierto vastísimo, perfectamente llano e inconmensurable, donde el corazón piadoso sucumbe colmado de beatitud. Me hundiré en la tiniebla divina, en un silencio mudo y en una unión inefable, y en ese hundimiento se perderá toda igualdad y toda desigualdad, y en se abismo mi espíritu se perderá a sí mismo, y ya no conocerá lo igual ni lo desigual, ni ninguna otra cosa: y se olvidarán todas las diferencias, estaré en el fundamento simple, en el desierto silencioso donde nunca ha existido la diversidad, en la intimidad donde nadie se encuentra en su propio sitio. Caeré en la divinidad silenciosa y deshabitada donde no hay obra ni imagen".
"Hace frío en el scriptorium, me duele el pulgar. Dejo este texto, no sé para quién, este texto, que ya no sé de qué habla: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemos (la rosa primitiva permanece en el nombre, tenemos los nombres desnudos)".
Texto: El nombre de la rosa, Umberto ECO, Editorial Lumen, 1980, Colección Palabra en el Tiempo