miércoles, 26 de julio de 2017

Recomendaciones de julio



Lo bueno de haber trabajado este curso como profesora en un colegio es que llevo de vacaciones (bueno, en realidad no son vacaciones porque estoy en el paro y sin perspectivas de momento, pero yo me lo tomo así) desde el sábado 1 de julio. Ese primer fin de semana huí a Pamplona para cambiar de aires y este último finde me escapé al Pirineo, pero el resto del tiempo he estado en Zaragoza disfrutando de no hacer gran cosa. Que después de haber estado sin parar durante diez meses no viene nada mal. 

Básicamente, me he dedicado a leer, ver series y películas, ir a la piscina, pasear por mi ciudad... En definitiva, he disfrutado de un mes de vacaciones muy tranquilo (excepto por el incidente con el hombro, ya sabéis).

Y estos son algunos de los descubrimientos culturales que he hecho este mes y que quería compartir con vosotros...

domingo, 16 de julio de 2017

Pedir ayuda



No me creo Wonder Woman, pero nunca me ha gustado tener que pedir ayuda. Si puedo hacer algo por mí misma, lo hago y punto. No me gusta depender de los demás, ni en exceso ni de ninguna manera.

Este ¿defecto? ¿cualidad? ¿característica de mi personalidad? (no logro decidirme) me ha reportado grandes alegrías a lo largo de mi vida. Por ejemplo, he sido capaz de lidiar con un banco o con las eléctricas francesas sin que me tomaran el pelo o de sacarme una segunda carrera sin dejar de trabajar y usando todo tipo de transportes públicos (no tengo coche y el carné de conducir lo único que hace es acumular polvo en la cartera) para ir a examinarme a un pueblo a una hora de donde vivo.  Y sé que estas pequeñas victorias me saben mejor porque yo, y solo yo, soy la responsable de conquistarlas.

Pero esta cabezonería ¿aragonesa? ¿feminista? (tampoco me decido) me ha ocasionado también bastantes daños y perjuicios. Del último de ellos, sin ir más lejos, aún sufro las desagradables consecuencias.

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