miércoles, 4 de octubre de 2017

Libros para este otoño



Este otoño, cuando acabe Americanah, quiero leer Nada, de Carmen Laforet, porque lleva en mi lista de pendientes desde los 16 años y porque me parece que es un libro que pega bastante con el plan de sofá, taza de té y lista tranquila de Spotify. Me espera también Middlesex, de Jeffrey Eugenides, porque dicen que es su mejor obra y yo quiero leer más de esas descripciones suyas tan maravillosas. De la librería Lello de Oporto me traje en agosto El amor de los tiempos del cólera, de García Márquez, y voy a leerlo en los próximos meses porque así me acuerdo del verano y porque es Gabo y no hacen falta más razones para sumergirse en cualquiera de sus historias. También en verano, una mañana de domingo paseando por el mercadillo de la plaza San Bruno, me topé con El regreso, de Rosamunde Pilcher, y lo compré para leerlo en invierno y ser igual de feliz que el año pasado cuando leí Los buscadores de conchas. Si un día necesito darme un capricho literario, me saltaré toda esta lista, iré a una librería y compraré Ciudadanos particulares, de Tony Tulathimutte, cómo para no hacerlo cuando viene recomendado por Blanca y por Maddalen.

De todas formas, es posible que mañana mismo me plante en la biblioteca de mi barrio y me lleve prestado Nosotros en la noche, porque lo descubrí la semana pasada y me fascinó el argumento y porque la peli ya está en Netflix.

Y si, al acabar todos estos, siguen quedando días de frío, leeré algo de Joan Didion, lo que sea, porque solo con que sea la mitad de bueno que Según venga el juego, ya habrá merecido la pena. Después haré lo propio con Modiano, mi francés favorito (con permiso de Marc Levy), porque este año je suis prof de français, et il faut pratiquer.

Viva el caos (literario).

¿Qué lecturas os esperan para las próximas semanas? ¿Qué estáis leyendo o qué habéis leído últimamente?

PD 2. Estoy en Goodreads, por si alguno también estáis por allí y queréis que nos hagamos amiguitos.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Un look para el entretiempo


Foto vía Tumblr

Yo pensaba que ya estaba, que ya había acabado el verano, que el calor se había ido para no volver. Ilusa de mí.

En Zaragoza vuelve a hacer calor, pero yo ya he hecho el cambio de armario (primer resfriado gordo de la temporada mediante) y me resisto a sacar de nuevo las sandalias y los vestidos de tirantes. Afortunadamente, he dado con el look perfecto para estos días de entretiempo...

domingo, 10 de septiembre de 2017

El verano del tequila rosa


Foto vía La cool & chic

Dicen que si has vivido muchos años en Zaragoza, eres capaz de vivir en cualquier sitio. Porque los de Zaragoza estamos acostumbrados a pasar del calor al frío extremos en apenas 24 horas. Y sin cambiar el armario. Por eso, aunque el verano amenazaba con marcharse definitivamente hasta el año que viene desde hacía ya unos días, no fue hasta ayer cuando de repente vino el frío, como en la canción de Zahara, y me di cuenta de que esto, el verano, este verano, ese impasse en nuestras vidas, se ha terminado.

Para mí ha sido el verano más largo que he tenido desde aquellas últimas vacaciones estudiantiles en 2013. Más de dos meses en los que he leído mucho, he vagueado más y he estado a punto de darle un vuelco a mi vida. Ha sido, sin duda, el verano de Juego de tronos, el verano en el que fui al cine sola tres veces en una semana y el verano en el que descubrí a Joan Didion y a la verdadera Chimamanda Ngozi Adichie. Ha sido también el verano en el que se me volvió a salir el hombro y tomé la decisión de operarme, el verano en el que volví a Munich, a Salzburgo y a Oporto y el verano en el que pasé más calor en Viena que en España. El verano que empecé en Pamplona y terminé en el pueblo y el verano en el que atravesé los Pirineos centrales en coche rumbo a Pau. Ha sido el verano de Puerto de Indias con limón. El verano del tequila rosa.

El otoño no llegará, oficialmente, hasta dentro de doce días, pero para mí hoy acaba el verano y mañana comienza una nueva aventura. Como cada septiembre. Como cada otoño.

miércoles, 26 de julio de 2017

Recomendaciones de julio



Lo bueno de haber trabajado este curso como profesora en un colegio es que llevo de vacaciones (bueno, en realidad no son vacaciones porque estoy en el paro y sin perspectivas de momento, pero yo me lo tomo así) desde el sábado 1 de julio. Ese primer fin de semana huí a Pamplona para cambiar de aires y este último finde me escapé al Pirineo, pero el resto del tiempo he estado en Zaragoza disfrutando de no hacer gran cosa. Que después de haber estado sin parar durante diez meses no viene nada mal. 

Básicamente, me he dedicado a leer, ver series y películas, ir a la piscina, pasear por mi ciudad... En definitiva, he disfrutado de un mes de vacaciones muy tranquilo (excepto por el incidente con el hombro, ya sabéis).

Y estos son algunos de los descubrimientos culturales que he hecho este mes y que quería compartir con vosotros...

domingo, 16 de julio de 2017

Pedir ayuda



No me creo Wonder Woman, pero nunca me ha gustado tener que pedir ayuda. Si puedo hacer algo por mí misma, lo hago y punto. No me gusta depender de los demás, ni en exceso ni de ninguna manera.

Este ¿defecto? ¿cualidad? ¿característica de mi personalidad? (no logro decidirme) me ha reportado grandes alegrías a lo largo de mi vida. Por ejemplo, he sido capaz de lidiar con un banco o con las eléctricas francesas sin que me tomaran el pelo o de sacarme una segunda carrera sin dejar de trabajar y usando todo tipo de transportes públicos (no tengo coche y el carné de conducir lo único que hace es acumular polvo en la cartera) para ir a examinarme a un pueblo a una hora de donde vivo.  Y sé que estas pequeñas victorias me saben mejor porque yo, y solo yo, soy la responsable de conquistarlas.

Pero esta cabezonería ¿aragonesa? ¿feminista? (tampoco me decido) me ha ocasionado también bastantes daños y perjuicios. Del último de ellos, sin ir más lejos, aún sufro las desagradables consecuencias.

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