domingo, 10 de septiembre de 2017

El verano del tequila rosa


Foto vía La cool & chic

Dicen que si has vivido muchos años en Zaragoza, eres capaz de vivir en cualquier sitio. Porque los de Zaragoza estamos acostumbrados a pasar del calor al frío extremos en apenas 24 horas. Y sin cambiar el armario. Por eso, aunque el verano amenazaba con marcharse definitivamente hasta el año que viene desde hacía ya unos días, no fue hasta ayer cuando de repente vino el frío, como en la canción de Zahara, y me di cuenta de que esto, el verano, este verano, ese impasse en nuestras vidas, se ha terminado.

Para mí ha sido el verano más largo que he tenido desde aquellas últimas vacaciones estudiantiles en 2013. Más de dos meses en los que he leído mucho, he vagueado más y he estado a punto de darle un vuelco a mi vida. Ha sido, sin duda, el verano de Juego de tronos, el verano en el que fui al cine sola tres veces en una semana y el verano en el que descubrí a Joan Didion y a la verdadera Chimamanda Ngozi Adichie. Ha sido también el verano en el que se me volvió a salir el hombro y tomé la decisión de operarme, el verano en el que volví a Munich, a Salzburgo y a Oporto y el verano en el que pasé más calor en Viena que en España. El verano que empecé en Pamplona y terminé en el pueblo y el verano en el que atravesé los Pirineos centrales en coche rumbo a Pau. Ha sido el verano de Puerto de Indias con limón. El verano del tequila rosa.

El otoño no llegará, oficialmente, hasta dentro de doce días, pero para mí hoy acaba el verano y mañana comienza una nueva aventura. Como cada septiembre. Como cada otoño.

miércoles, 26 de julio de 2017

Recomendaciones de julio



Lo bueno de haber trabajado este curso como profesora en un colegio es que llevo de vacaciones (bueno, en realidad no son vacaciones porque estoy en el paro y sin perspectivas de momento, pero yo me lo tomo así) desde el sábado 1 de julio. Ese primer fin de semana huí a Pamplona para cambiar de aires y este último finde me escapé al Pirineo, pero el resto del tiempo he estado en Zaragoza disfrutando de no hacer gran cosa. Que después de haber estado sin parar durante diez meses no viene nada mal. 

Básicamente, me he dedicado a leer, ver series y películas, ir a la piscina, pasear por mi ciudad... En definitiva, he disfrutado de un mes de vacaciones muy tranquilo (excepto por el incidente con el hombro, ya sabéis).

Y estos son algunos de los descubrimientos culturales que he hecho este mes y que quería compartir con vosotros...

domingo, 16 de julio de 2017

Pedir ayuda



No me creo Wonder Woman, pero nunca me ha gustado tener que pedir ayuda. Si puedo hacer algo por mí misma, lo hago y punto. No me gusta depender de los demás, ni en exceso ni de ninguna manera.

Este ¿defecto? ¿cualidad? ¿característica de mi personalidad? (no logro decidirme) me ha reportado grandes alegrías a lo largo de mi vida. Por ejemplo, he sido capaz de lidiar con un banco o con las eléctricas francesas sin que me tomaran el pelo o de sacarme una segunda carrera sin dejar de trabajar y usando todo tipo de transportes públicos (no tengo coche y el carné de conducir lo único que hace es acumular polvo en la cartera) para ir a examinarme a un pueblo a una hora de donde vivo.  Y sé que estas pequeñas victorias me saben mejor porque yo, y solo yo, soy la responsable de conquistarlas.

Pero esta cabezonería ¿aragonesa? ¿feminista? (tampoco me decido) me ha ocasionado también bastantes daños y perjuicios. Del último de ellos, sin ir más lejos, aún sufro las desagradables consecuencias.

miércoles, 21 de junio de 2017

Tres meses


Foto vía Tumblr

Hoy se cumplen exactamente tres meses desde el último día que escribí aquí. Fue el 21 de marzo, y desde entonces han pasado tantas cosas que no sé ni cómo contarlas ni cómo retomar este espacio que tanto solía gustarme. Porque, en estos 90 días...

martes, 21 de marzo de 2017

Obsesiones



Durante un tiempo, fui mucho de obsesionarme con cosas. Un determinado peinado, un blog, una actriz, un color de uñas, un bolso. Ahora, afortunadamente para mi salud mental (y monetaria), me obsesiono menos. Podría decirse que, en ese aspecto, he madurado.

Sin embargo, esto no quiere decir que, de vez en cuando, no pueda sacarme algo de la cabeza durante días y días y, al final, tenga que darle salida de alguna forma (normalmente comprándolo, si es que se puede comprar).

Estas son algunas de las cosas (materiales e inmateriales) en las que ahora mismo no puedo dejar de pensar. (Además de en poner paréntesis cada dos líneas, parece ser).

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