Por lo que he podido observar en estos meses que llevo en Lyon, las bolsas Le Pliage, de Longchamp, son sin duda el complemento preferido entre las jóvenes francesas. No pasa un solo día en que no me cruce por lo menos con una chica que la lleve. Y el caso es que a mí no me parecen nada del otro jueves. Entonces, ¿por qué triunfan tanto?
Según explican en la web oficial de la marca parisina, las bolsas Le Pliage se convirtieron en un auténtico éxito en cuanto salieron al mercado, en el año 1993, gracias a la combinación de dos factores: ligereza y fortaleza.
En 1970, Philippe Cassegrain –hijo del fundador y actual presidente de la empresa- diseñó una línea de equipaje en nylon color caqui. Con el fin de embellecerla sin añadir un peso extra, mandó adornarla con piel de cerdo durante el proceso de producción.
Consciente de la innovación que este material representaba para el mundo de las pieles, Longchamp se embarcó en la tarea de ofrecer variaciones de su nuevo producto: bolsos de viaje, bolsas de deporte… Este descubrimiento, llamado entonces nylon adornado con piel, se presentaba como la alternativa perfecta para las maletas, demasiado pesadas o demasiado frágiles. En su búsqueda de la forma ideal, Cassegrain inventó el Xtra-bag, un bolso plegable de repuesto que cabía incluso en un bolsillo. Modificando poco a poco su creación, llegó hasta Le Pliage.
La primera colección de Le Pliage salió a la calle en 1993. ¿El secreto del éxito? Bolsas de lona plegables con un cierre a base de un pequeño botón y dos asas pequeñas cubiertas de piel.
Desde entonces, estos bolsos han ido evolucionando en cuanto a formas, colores y tamaños, hasta que a día de hoy existe incluso la posibilidad de customizarlos según el gusto de cada uno.
De todas formas, salvando a las clásicas versiones negra o marrón, a mí siguen sin convencerme…
¿Qué os parecen?
Fuente: Longchamp
Fotos: Google Imágenes




























