jueves, 9 de julio de 2015

Sevilla tuvo que ser

Plaza España, Sevilla
Todas las fotos son mías (@_marta_pa)

El otro día, revisando esas decenas de posts que tengo en borradores, me topé con uno que escribí en agosto del año pasado nada más volver de Sevilla y que no publiqué primero porque estaba con el cambio de imagen y luego porque está claro que se me pasó. Sin embargo, creo que se merece un hueco en esta semana viajera...


Iglesia de la Macarena, Sevilla

Sevilla es amarillo ocre y rojo teja. Es azul cielo, verde planta y blanco roto. Es color.

Es su catedral, y su Giralda. Es el Arenal y Santa Cruz, Triana y la Macarena. Es la Torre del Oro y el río Guadalquivir, la Maestranza y la Plaza de España. Es perderse por su red de intrincadas callejuelas y descubrir rincones con un encanto especial. Es dar mil vueltas para encontrar tu hotel y no tener nunca claro qué vas a encontrar al doblar la esquina. Es coger un autobús urbano que te hace el papel de bus turístico y hacerte amiga del conductor.

Es maravillarse al ver cómo se asoma la Giralda por Santa Cruz. Es debatir acerca de si esta torre es más bonita de noche o de día y no llegar a un acuerdo.

Es pringá y rebujito, gazpacho y salmorejo. Es pedir una tapa o un montadito y que te saquen cuatro. Es acostumbrarse a ello y pedir siempre la mitad. Es comer barato y muy bien.

Son sus casas bajas y sus puertas siempre abiertas, sus maravillosos patios y sus increíbles naranjos.

Son camareros que te toman el pelo y te engañan para comprar lotería. Son conductores de calesas que dejan de ofrecerte paseos a caballo en cuanto oyen que hablas español. Es su gente.

Giralda, Sevilla

Es saber que vas a pasar calor, pero no importarte. Es refrescarse con vapor de agua en las terrazas de los bares y restaurantes. Es acercarte al chorro de agua que cae a los jardines del Alcázar para mojarte y no moverte de allí en un buen rato. Es pasear de noche y enamorarte (aún más) de la ciudad.

Son abanicos y mantillas, azulejos y lunares. Es un piropo bien echado y un caballo marrón chocolate. Es olor a azahar.

Son calles y plazas que se llaman Amor de Dios, Jesús de las Tres Caídas, Jesús del Gran Poder o Espíritu Santo. Es toparse con imágenes de santos, vírgenes y cristos en cada calle. Es tradición y modernidad, superstición y fe.

Es entender por qué si Sevilla no existiera habría que inventarla.

Es tener claro que vas a querer volver.


Sevilla enamora al mundo por su manera de ser
por su calor, por su feria,
Sevilla tuvo que ser.


¿Conocéis Sevilla? ¿Os gusta? Creo que ha quedado claro que a mí sí. :)

PD. Sevilla, según Lucy Williams.

11 comentarios :

  1. me encanta cómo has recogido su esencia :)

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  2. Que bien contando, estuve hace dos años con una hermana mía, ella no conocía Córdoba y yo no conocía Sevilla (bueno si, pero de paso y yo a eso dijo no conocer) y que maravilla me encanto, bueno tu lo has dicho todo y muy bien por cierto, que gente tan salá, nada mas entrar al primer sitio de tapas ya nos indicaron donde si y donde no y claro eran de Sevilla, Sevilla y todo lo que nos recomendaron olé olé y olé y como decíamos mi hermana y yo es que hemos visto todo,todo y todo (pero seguro que a pesar de darnos unos paseos de categoría, nos quedan muchas cosas por ver) el año pasado de vuelta de Cadiz (provincia que recomiendo a todo el mundo!!!) paramos de nuevo en Sevilla y el taxista nos indico nuevos lugares, vamos que no vimos todo, todo y todo por eso quiero volver. Me encanta esta sección nueva Marta lo haces genial, bsos.

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    Respuestas
    1. A Sevilla hay que volver! Y yo a Cádiz tengo que ir por primera vez, qué ganas!
      Gracias Elena, me alegro mucho de que te guste. :)

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  3. Como se nota que ibas con ojos de turista (o que tuviste mucha suerte) porque los conductores del bus suelen ser de lo más rancio, por no dar no te dan ni los buenos días xD

    Te recomiendo la ciudad en primavera en mi opinión es cuando más bonita está con todos los árboles y las plantas en plena floración :D

    PD: amor eterno a la Catedral!!

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    Respuestas
    1. Jajajaja! A lo mejor tuvimos suerte, Elisa! xD
      Apuntado lo de ir en primavera, que a Sevilla ya tengo ganas de volver. :)

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  4. La única vez que he visitado Sevilla fue una Semana Santa, con tan mala suerte que llovió muchísimo y la impresión que me llevé no fue de tanta luz como esperaba. Sin embargo recuerdo los bares y el jamón y estoy deseando volver

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  5. ¡Qué bien nos lo pasamos, Marta! ¡Y qué bien lo has narrado!.
    Aunque nuestra estancia en Málaga también tuvo miga...
    Truffaut nos espera. El cuquibus nos espera. Otro viaje nos espera ;)
    Elenañ

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  6. Dios Mio, que bien escrito, que maravilla descripción, que arte tienes tu para viajar y para después contarlo tan cual es.
    Sevilla es así, yo ya he ido dos veces y es una ciudad a la que no se le puede decir adiós porque sabes que vas a volver.
    Me encanta pasar por aquí y leer y perderme entre tus post

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¡Muchas gracias por tu comentario! :)

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